domingo, 21 de agosto de 2016

MI SOMBRERO PANAMÁ, Un buen consejo para casi nadie

Hace algunos años visité Panamá, entre mis expectativas de ese viaje había 2 muy puntuales: ver con mis ojos el canal y adquirir un "auténtico sombrero Panamá".
Del primer objetivo hice en su momento una reseña. Del segundo no tenía nada que decir más allá de presumir mi trofeo de 20 dólares (cantidad inaudita para mí por una vulgar artesanía de paja) pero no venía al caso escribir al respecto.
Cuando empecé a buscarlo sólo sabía que eran famosos porque gente como Frank Sinatra, Winston Churchill, Tedy Roosevelt y Armando Manzanero los usaron. Al comprarlo me enteré que no obstante el nombre, su origen no es el país centroamericano, sino Ecuador. Y que se elabora artesanalmente con una paja tan flexible que los sombreros pueden doblarse y enrollarse sin perder su forma original; la fibra se denomina paja toquilla.
Para mí el tema se agotó ahí y viví cuatro años convencido que era el envidiado poseedor del Ferrari de los sombreros. La ilusión se desmoronó cuando un compadre me mostró un "Panamá" marca Tardán, la sombrerería más famosa de México. Él lo compró para llevárselo a un pariente a quien fue a visitar a Mozambique (literalmente un país del otro lado del mundo) donde, a pesar de ser también un lugar tropical los sombreros americanos son muy apreciados, tanto que mi compadre pagó algo así como 3,500 pesos.
Mi orgullo había recibido una herida ¡Cómo era posible que lo que yo cacaré a los cuatro vientos como “mi auténtico sombrero Panamá”, resultara ser una baratija con la que timan a los turistas poco enterados!
El baño de realidad me devastó (exageré para darle dramatismo y algo de interés a un asunto tan nimio). ¡Bueno! Me dije para auto consolarme; pronto iré a visitar a mi hijo a Cancún en cuyas cercanías podría adquirir un sombrero de Jipijapa. Yo tenía entendido que los sombreros yucatecos eran los llamados de Jipijapa. Doble error; uno, Jipijapa es el pueblo ecuatoriano que produce la paja toquilla, dos, la mejor producción mexicana de esta artesanía no es yucateca. Becal se llama el pueblo campechano que produce una paja tan fina como la sudamericana. Tanto así que exporta al mismísimo Panamá.
Lo anterior lo descubrí al rascarle un poquito al tema, además concluí que sólo hay dos formas conseguir uno de veras, de veras bueno; La primera es acudir a sombrererías de prestigio como Montecristi (Ecuador) o Tardán (“Dónde más carito dan”), en estos lugares te garantizan autenticidad, calidad y hasta personalización del producto, pero hay que estar dispuesto a pagar varios miles de pesos, como mi compadre, o mucho más inclusive.
Afortunadamente para los mortales existe una opción (Que aplica en sombreros, ataúdes, chiles en nogada o cualquier cosa que se pueda intercambiar por ese cochino invento llamado dinero). Me refiero a la información, esa que ahora sí que puede conseguirse por casi nada.
¡Bueno! En cuanto a los tan necesarios sombreros que me obligaron a escribir estas líneas, encontré que toda la península del sureste mexicano es ideal para mercar un tiliche de estos con buena relación precio/calidad, solo hay que tomar en cuenta algunos detalles; el color debe ser muy claro sin llegar a ser blanco, los recubrimientos como lacas o barnices son motivo claro de duda, la ligereza es otro factor a considerar, pero la finura no depende únicamente de la materia prima, los artesanos tienen mucho que ver por la técnica de confección y sobretodo la preparación de la fibra, cuanto más delgadas sean las hebras mayor la flexibilidad y mayor tiempo de fabricación. Por lo tanto, el precio aumenta exponencialmente. El parámetro clave son las puntadas por pulgada cuadrada. Para dar una idea la pieza más fina del mercado es tejida con unas 1,600 puntadas a mano por cada pulgada cuadrada de superficie, eso significa muchos meses de trabajo que alguien tiene que pagar. En este caso estamos hablando de un sombrero grado 40, es decir, se tejen 40 hilos horizontales por 40 verticales. En las imágenes muestro un grado 20 (400 puntadas) cotizado en más de 13 mil pesos.
La buena noticia es que, para poseer un sombrero con casi todas las características del mejor, o sea: indeformabilidad, ligereza, frescura y diseño se puede acudir con el artesano y negociar sin intermediarios un grado 12 a buen precio con la sola condición de llevar consigo una regla para contar los hilos. 
Para no hacer el cuento más largo diré que, en efecto me hice de mi Panamá mexicano grado 9 por el que terminé pagando sólo 300 pesitos, diré también que me gusta mucho, que aprendí la lección por lo que no lo presumiré como si fuera un Ferrari, pero que no me siento estafado porque esta vez le estudié al asunto.

La historia
A fuerza de ser honesto conmigo mismo, esta historia podría parar en una colección de datos inútiles, pero bueno; me encanta la información que explica el porqué de las cosas simples. A veces surgen sorpresas que terminan siendo piezas clave para entender asuntos mayores, incluso completan segmentos del rompecabezas de una historia nacional o mundial.
Quiero partir de un punto que me parece bastante lógico, y aunque no lo confirmé confío en la fuente. Copio y pego: “Fueron los Franciscanos los que comenzaron la enseñanza del tejido de sombrero, en América.” (sería interesante saber si la práctica de tejer petates y tenates es anterior o posterior a la conquista española). “Haiga sido como haiga sido”, el caso es que el uso que se daba a estas sencillas manufacturas evidentemente tenía que ver con trabajo arduo al aire libre. Imagino que los labriegos americanos, como los de cualquier lado del mundo echando mano de los materiales a su alcance tejieron preferentemente los de ala ancha para protegerse mejor de los rayos solares.
A mediados del siglo XIX en California se desató la fiebre del oro, ese hecho atrajo gambusinos de todo el orbe, los que provenían de Europa preferían cruzar el nuevo continente por Panamá y bordear la costa del Pacifico hasta el entonces norte de México, pues atravesar casi cuatro mil kilómetros primero en tierras de esclavistas y luego de desierto expuestos a los agresivos apaches y otras tribus amenazadas por los llamados “Pioneros Americanos” era un riesgo mayúsculo. Así, el país del istmo de pronto se volvió una estación de paso donde se demandaban pertrechos para continuar un viaje con mucho sol. Una de las necesidades más solicitadas eran parasoles y al agotarse las de la región se importaron de Ecuador. Los usuarios se referían a sus excelentes sombreros de palma como: Panamá porque es ahí donde los adquirían independientemente de su origen.
El sombrero Panamá del siglo XIX no se parecía para nada al actual, dado que su función era proteger del sol lo importante era el ala ancha, aunque su aspecto fuera burdo, como cualquiera usado por campesinos.
Pasó la fiebre del oro, pero no la necesidad de comunicar los océanos Atlántico y Pacífico así que dieron comienzo los trabajos encaminados a construir el canal, lo que implicó que, tanto el fallido proyecto francés como el exitoso plan gringo hicieron que llegara de nueva cuenta una oleada de extranjeros, sólo que ésta vez no eran aventureros, sino obreros y profesionistas. Un ingeniero alemán, como tantos otros decidió que mientras durara su estancia en la selva centroamericana, cuyo calor húmedo hacía insufrible el uso de su elegante sombrero tirolés, adoptaría la humilde artesanía tropical; era lógico el fieltro es adecuado para la fría región alpina, pero en Panamá lo indicado es la ligereza y frescura de la fibra de palma.
Este hecho, que pudo no tener efecto alguno, fue la clave del nacimiento de lo que hoy se conoce el como el sombrero Panamá, y es que a Hans (imagino que así se llamó el acalorado bávaro), se le ocurrió solicitarle a un artesano que le replicara en paja la forma de su sombrero de ala corta con visera hacia abajo, postrera hacia arriba y cinta en lugar de cordón.
Para rematar la historia cuando el presidente norteamericano Theodore Roosevelt visitó la obra del canal estos sombreros ya se habían popularizado localmente entre los trabajadores de cierto nivel. Las fotografías del político vestido con traje claro y portando un inusual sombrero formal, pero de paja le dieron la vuelta al mundo y voilá: El sombrero Panamá alcanzó fama mundial.

lunes, 11 de abril de 2016

La Perfecta Casada


En un esfuerzo por demostrar la fórmula del “matrimonio perfecto”, comparto la síntesis de un libro que, casi por accidente cayó en mi poder. Para hacerlo menos denso, toda vez que fue escrito en el Siglo XVI y sin embargo me parece interesante mostrar la narrativa antigua, traté de compaginar mi interpretación con los aforismos textuales del mismo.    (La perfecta Casada, obra de Fray Luis de León, Madrid, 1583).

Bono extra. La imagen, que corresponde a la publicidad de alguna edición probablemente de los 40´s del Siglo XX refleja atavismos que hoy no comprendemos.


Importancia de la mujer en una relación de pareja:
  •   "los fundamentos de la casa son la mujer y el buey: el buey para que are, y la mujer para que guarde."


Es decir, la mujer debe cuidar la economía familiar y para ello no ha de gastar demasiado (en sí misma), debe ser prudente en sus caprichos.
  •      "Ser muy templadas en los gastos de sus antojos, porque, si comienzan a destemplarse, se destemplan sin término, y son como un pozo sin suelo, que nada les basta. Porque no es gasto de un día el suyo, sino de cada día;"

Pero en lo que menos deben gastar las mujeres es en cosméticos y tintes de pelo porque:
  • ·         “Más tolerable en parte es ser adúltera, que andar afeitada, porque allí se corrompe la castidad, y aquí la misma naturaleza”
  • ·          “Menos gasta un letrado que una mujer en enrubiar sus cabellos”


Otras formas de cuidarle la cartera al marido son comiendo menos y no desperdiciar dinero en ropa para ella (Una ley natural lo demuestra)
  • ·         "Que, si decimos verdad y miramos lo natural, las faltas y necesidades de las mujeres son mucho menores que las de los hombres; porque, lo que toca al comer, es poco lo que les basta, por razón de tener menos calor natural, y así es en ellas muy feo ser golosas o comedoras.
  • ·         “Y ni más ni menos, cuando toca el vestir, la naturaleza las hizo por una parte ociosas, para que rompiesen poco, y por otra aseadas, para que lo poco les luciese mucho”
  • ·         “Las que piensan que a fuerza de posturas y vestidos han de hacerse hermosas, viven muy engañadas porque la que lo es, revuelta lo es, y la que no, de ninguna manera lo es ni lo parece, y, cuando más se atavía, es más fea."


Cuidado, señoras con la envidia y la vanidad, que pueden perder el piso y gastar por gastar en cosas superfluas y efímeras.
  • ·         "Y como todos los maestros gustan de tener discípulos que los imiten, ellas son tan perdidas, que, en viendo en otras sus invenciones, las aborrecen, y estudian y se desvelan por hacer otras”
  • ·         “Como los caballos desbocados, cuando toman el freno, cuanto más corren, tanto van más desapoderados; así la sed déstas crece en ellas con el beber, y un gran desatino y exceso que hacen les es principio de otro mayor, y, cuando más gastan, tanto les aplace más el gastar”
  •     “Y crece la frenesía más, y ya no les place tanto lo galano y hermoso, como lo costoso y preciado, y ha de venir la tela de no sé dónde, y el brocado de más altos, y el ámbar, que bañe el guante y la cuera, y aun hasta el zapato, el cual ha de relucir en oro como el tocador, y el manteo ha de ser más bordado que la basquiña; y todo nuevo, y todo reciente, y todo hecho de ayer, para vestirlo hoy y arrojarlo mañana”


Pero ser ahorrativas no implica andar de fodongas, hay que ponerse bonitas para cumplirle al marido su obligación de esposa, de ustedes depende la armonía y la prosperidad del hogar.
·         “Considere vuestra merced cómo reluce porque cuando la mujer asiste a su oficio, el marido la ama, y la paz reina y la hacienda crece”

Tomen en cuenta, mujeres que los gastos de los hombres son más razonables.
  •  Y aún hay en ello otro daño muy grande, que los hombres, si les acontece ser gastadores, las más veces son en cosas, aunque no necesarias, pero duraderas o honrosas, o que tienen alguna parte de utilidad o provecho, como los que edifican sumptuosamente y los que mantienen grande familia, o como los que gustan de tener muchos caballos; mas el gasto de las mujeres es todo en el aire; el gasto muy grande y aquello en que se gasta, ni vale ni luce."


Pero no sólo para cuidar la economía del hogar la mujer fue hecha para el hombre, sino para algo todavía más noble:
  • ·         “No piensen que las crió Dios y las dio al hombre sólo para que le guarden la casa, sino para que le consuelen y alegren. Para que en ella el marido cansado y enojado halle descanso, y los hijos amor, y la familia piedad, y todos generalmente acogimiento agradable”


Ser mesurada en lo que dice, o sea calladita se ve más bonita. Esto no es sólo una idea; hay fundamentos incuestionables:
  • ·         “Así como a la mujer buena y honesta la naturaleza no la hizo para el estudio de las ciencias ni para los negocios de dificultades, sino para un oficio simple y doméstico, así les limitó el entendimiento, por consiguiente, les tasó las palabras y las razones”
  • ·         “Porque, así como la naturaleza, como dijimos y diremos, hizo a las mujeres para que encerradas guardasen la casa, así las obligó a que cerrasen la boca; y como las desobligó de los negocios”
  • ·          "El mejor consejo que le podemos dar a tales, es rogarles que callen, y que, ya que son poco sabias, se esfuercen a ser mucho calladas."
  • ·         "El estado de la mujer, en comparación del marido, es estando humilde, y es como dote natural de las mujeres la mesura y vergüenza, y ninguna cosa hay que se compadezca menos, o se desdiga más de lo humilde y vergonzoso, que lo hablador y lo parlero."


No menos importante es considerar que la mujer es la responsable de la educación y el cuidado de los hijos, así como de la tranquilidad del marido.
  • ·         La mujer ha de velar a los hijos y al marido si es preciso”


En resumen
  • ·         “…más para aspirar a esa perfección, que no sea costosa, ni gastadora y que sea hacendosa y callada y obediente”


Rodrigo García Leo

viernes, 18 de marzo de 2016

Mis Quince Minutos de Gloria


Crónica de un Sueño Inesperado
Marzo-20-2015 (viernes), 11:24am.- Estoy realizando una investigación en Internet sobre los Baby Boomers, tema sobre el que me propuse escribir un ensayo para festejar mi cumpleaños número cincuenta y nueve, recibo un correo electrónico, el título inmediatamente capta mi atención:
FALLO DEL JURADO VII CERTAMEN DE RELATOS ALOVERA GUADALAJARA”
No dudo en abrirlo, recuerdo este concurso porque fue el primero al que me inscribí, lo que me extraña es que ni siquiera había recibido confirmación de recepción del texto. Leo:
Estimado participante, le remito el acta del VII certamen de relatos organizado por la Biblioteca de Alovera, en el que su relato ha obtenido mención especial. ¡¡¡ Felicidades  por su galardón y Enhorabuena por su premio!!!      El premio de mención especial consiste en un pequeño lote de libros y un diploma y se celebrará el viernes 24 de abril a las 18,00 horas en la Biblioteca. Es indispensable venir en persona a recoger el premio o sino se pudiera enviar a alguien en su representación. Si no se pudiera venir, los libros serán donados a los centros educativos de la localidad… Etc, etc. Suscribe: Mercedes García granizo, Directora de la Biblioteca de Alovera.
Lo releo un par de veces, no hay error, mi corazón palpita aceleradamente. Abro el archivo adjunto.
ACTA DEL JURADO DEL
VII  CERTAMEN LITERARIO DE RELATOS CORTOS BIBLIOTECA DE ALOVERA
En la Villa de Alovera a trece de marzo de dos mil quince,  siendo las… CATEGORÍA ADULTO 1º Premio a Alberto de Frutos Dávalos natural de Madrid por el relato “Diario.doc”.   Mención especial a Manuel Rodrigo García Leo, natural de México por el relato ”El Rio Calmo y el Zacate Seco”
Quiero gritar como si la selección mexicana de futbol hubiera ganado el mundial con un gol de último minuto en tiempos extra. La sorpresa es gigantesca, no puedo creer que el primer cuento que escribí, hubiera ganado algo en el primer concurso en el que participé, y encima que el reconocimiento viniera de España, cuna de mi idioma.
La primera en saberlo, por supuesto tiene que ser Moni. Le mando un WhatsApp.
12:13pm.- “¿Qué crees? Mi cuento del zacate ganó una mención especial en el concurso de España; PUTA MADRE ESTOY FELIZ
Respuesta: “¡Wowwwwwwww! Eres un campeón, tenemos que festejarlo”
Ahora si puede saberlo el mundo, “posteo” un mensaje en FaceBook.
12:41pm.- “Estoy feliz, un lugar de la Mancha, cuyo nombre… recordaré por siempre: Alovera, Castilla-La Mancha, España, me honró con una mención especial en su certamen internacional de relatos cortos”
Casi de inmediato empiezo a recibir, “likes”. Los comentarios con parabienes mantienen mi ánimo al cien por ciento, ¿será que esto podría ser el principio de algo mejor? Pasa por mi mente una idea absurda: “¿y si me lanzo a recibirlo?... ¡No, no, no! sería una locura, les diré que me manden el reconocimiento por mensajería, es más que me manden un PDF y yo lo imprimo ¿cómo voy a cruzar el Atlántico por un pinchurriento(1). “diplomita” que hasta yo mismo puedo diseñar e imprimir?
09:42pm.- Moni y yo entablamos un largo debate: ir o no ir, esa es la cuestión. Por un lado, pesa un gasto que no está ni remotamente presupuestado; por el otro, hay que justificar la utilidad del viaje. Poniendo las cosas en perspectiva, una mención especial en el certamen literario de un poblado(1). más pequeño que la colonia Popotla no es como para preocupar a Mario Vargas Llosa, pero por otro lado está el hecho de que esa villa realmente está en un lugar de Castilla La Mancha (lo vi en Google Maps). El sueño nos vence y la moneda sigue en el aire.

Marzo-21 (sábado), 11:35pm.- Finalmente después de una buena dosis de insistencia de mi mujer versus la hipócrita resistencia que yo opuse todo el día, llegó la legitimación que necesitaba mi conciencia para “aceptar mi destino”. Entonces le solté un firme “órale, va” y nos dormimos… Bueno, se durmió ella porque yo le sigo dando vueltas, y no es que no esté convencido, pero hay algo que no me complace del todo… ¡Ya está! a ese viaje no debo ir yo solo, lo que ahí suceda quiero vivirlo junto a Mónica.
Marzo-22 (domingo), 08:24am.- El tema de la primera conversación no podía ser otro, pero ahora soy yo el que la arrincona en una disyuntiva crucial: “O vamos los dos, o no va nadie”, sentencié.
Ella juega fuerte y me contesta: “Ok, entonces no va nadie”, las cosas quedan nuevamente en indefinición porque ya nos espera a desayunar Gladys, mi cuñada.
Durante la sobre-mesa, entre Fer, mi hija y varios de mis entusiastas sobrinos se encargan de animarnos; no les cuesta mucho trabajo, ambos moríamos por emprender la aventura juntos, Moni y yo, cómo lo hemos hecho todo durante cuatro décadas.
04.16pm.- Lo que seguía era confirmar la asistencia y darnos a la tarea de organizar la escapada a Europa ¡Increíble, tomando en cuenta que una semana antes discutíamos sí festejar mi cumpleaños en Casa Toño o enfrente de la tele viendo al fin toda la primera temporada de Cards of House en Netflix.
13-abril (lunes), 03:52am.- Mercedes me envía otro correo electrónico, en él me avisa que TV de Guadalajara me quiere entrevistar. De aceptarlo yo, nos recogerían en la estación del tren para llevarnos a la televisora y posteriormente ellos mismos nos conducirían a Alovera. 
22-abril (miércoles), 10:12pm.- Aeropuerto Benito Juárez, Ciudad de México. El vuelo se retrasó, debíamos haber salido a las 9:40, saldremos dos horas después. Afortunadamente el único efecto de esto es que llegaremos muy tarde a Madrid el día 23, pero el evento es el día 24, así que no hay problema.
24-abril (viernes), 11:00am.- Salimos de hotel con rumbo a Atocha. Ya vamos desayunados, dos horas antes conseguí café y pan dulce delicioso. Por todo pagué 5.50 euros. El plan es caminar unos tres kilómetros hasta la famosa estación haciendo un pequeño desvío para atravesar uno de los tres barrios castizos: Lavapiés.  Sólo por conocer la estatua de Agustín Lara.  
02:30pm.- Castilla-La Mancha, en el segundo piso de un moderno tren llegamos a la ciudad donde se llevará a cabo la entrevista televisiva, el viaje propiamente duró algo más de una hora. A diferencia de nuestra versión mexicana, la Guadalajara española es una urbe muy pequeña y sin gran atractivo turístico, el edificio del Infantado, ciertamente muy bello es lo único que destaca. Después de comer tortas de jamón serrano (ellos las llaman bocadillos, y son más baratas que las ahogadas) en el bar de una sevillana muy platicadora, nos dirigimos al lugar de la cita.
03:50pm.- Nos encontramos en una sala de espera, supongo que platicaré con el presentador o con el productor sobre los pormenores de mi participación en el programa, me inquieta ser sorprendido por alguna pregunta de esas que los conductores preparan para su propio lucimiento. No hay tiempo para incrementar el nerviosismo, una chica nos hace pasar al foro y sin más preámbulo me pide que me siente en un sillón del set, antes de que otro empleado termine de colocarme el micrófono empezó a escuchar la cuenta regresiva. Casi sin darme cuenta estoy al aire en un programa de televisión español en vivo.
Afortunadamente no hago el ridículo, se trata de una entrevista y las preguntas que me hicieron tenían respuesta ensayada. El día anterior en el avión Moni y yo hicimos una lista de las posibles cuestiones que me preguntarían. ¡Uf, prueba superada!
05:30pm.- Alovera; A pesar de ser día hábil, la biblioteca está cerrada, el hecho nos sorprende más porque el evento es a las seis de la tarde -¡Bueno, aquí se toman las cosa con calma!-, comentamos, entonces nos cruzamos al camellón para fumarnos un cigarro. Tan pronto como lo encendimos una pareja se nos une, se trata de dos integrantes del jurado del certamen que nos dan la bienvenida. Nos invitaron a pasar. A cada persona con que nos presentan le dicen: “Ellos son los mexicanos”, y por respuesta inmediata recibimos un saludo extraordinariamente cálido; como si fuéramos unas celebridades. Recorremos las instalaciones. Ciertamente es de llamar la atención el acervo de libros para ser de la biblioteca pública de una comunidad de doce mil habitantes. En el vestíbulo de las oficinas de la dirección varios paneles ostentan una exposición de dibujos infantiles con motivos del Quijote. Yo calculo que hay expuestas unas seiscientas piezas. Posteriormente nos llevan al auditorio, que tendrá una capacidad de aforo para unas trescientas personas, pero se encuentra a media ocupación, seguramente los galardonados y sus familiares.
05:50pm.- Mientras aguardamos el inicio del acto nos presentan a diferentes personalidades, la más destacada, la señora Purificación Tortuero, Alcaldesa del Municipio. A las seis de la tarde en punto Mercedes, la directora de la biblioteca da la bienvenida al público asistente a la entrega de premios del Séptimo Certamen Literario Internacional de Alovera –aplausos- el discurso inicial se centra en el prestigio que en pocos años ha desarrollado el concurso, y menciona como evidencia de lo dicho la presencia de un ganador de mención especial que ha venido desde México a recoger su premio y me nombra al tiempo de señalar mi ubicación. Todas las miradas nos hacen el centro de atención –aplausos-.
06:00pm.- La premiación es sencilla, sobria y breve, destaca el obsequio de un ejemplar de “El Quijote”,  una edición seriada de lujo que Alovera lo otorga replicando el protocolo del principal certamen literario del idioma español; “El Premio Cervantes”, mismo que se entrega los días 22 de abril para conmemorar el natalicio del Manco de Lepanto. Lo impactante para mí, toda proporción guardada, es lo que simboliza: la calidad literaria.
06:40pm.- Cuando suponíamos que eso habría sido todo -¡y vaya que superó las expectativas!- Puri, la alcaldesa de la localidad nos pide que pasemos al área de oficinas, al llegar en medio de un “petit comité” conformado por los miembros del jurado y algunos funcionarios del municipio, notamos que delante de un display de vinil con el logotipo oficial se halla una mesa sobre la cual, por único objeto hay un bello libro con forros en piel y letras doradas cuyo separador de páginas es un ancho listón con los colores patrios (de España). De pronto el silencio se hace presente y la principal con un tono solemne dice algo así: “Es para Alovera un honor su presencia, por favor, reciba usted simbólicamente las llaves de la ciudad y asiente unas palabras en el libro de visitantes distinguidos”
La emoción que me invade es algo indescriptible.

Esta reseña la fui escribiendo a manera de diario más o menos conforme fueron ocurriendo los hechos. A diferencia del resto de casi todos mis textos, la finalidad no era compartirlo, así que estuvo durmiendo el sueño de los justos, pero al ver el mensaje que postié exactamente hace un año la desempolvé, después de todo, siendo esta historia producto de mi decisión de dedicar la última etapa de mi vida a la escritura, sería alta traición censurar mis propios ardores. La experiencia desde luego, reforzó mi determinación de cultivar esta maravillosa actividad y, ya sea que logre o no el éxito anhelado, Alovera, un lugar de la Mancha me regaló por anticipado mis quince minutos de gloria.


1.     Los calificativos empleados fueron resultado de mi errónea percepción de ese momento, hoy puedo y debo decir que Alovera y su gente (Al menos la que conocimos) son encantadores y me rerecen el mayor de los respetos.

2.     Omití infinidad de detalles en beneficio de una pretendida amenidad, sin embargo, muchas personas contribuyeron a la concreción de esta vivencia y, cada cual lo sabe.

viernes, 19 de febrero de 2016

BUROCRACIA, todos la hemos sufrido alguna vez.


Todos sabemos que, si osas llegar a una oficina de gobierno sin TODOS los documentos, perderás el tiempo inutilmente. Por ello me preparé como para demostrar la propiedad de un terreno en la luna incluyendo un curso de técnicas Zen para mantener la calma. Me tomó varios días reunir todos y cada uno de los requisitos, muchos de los cuales resultaban absurdos, pero parecen tienen una sospechosa razón recaudatoria.
En mis pertrechos se incluía ropa cómoda, dos plumas, celular con pila al 100%, una novela rusa de 800 páginas, un paquete de galletas Emperador (Uno nunca sabe), monedas por la remota posibilidad de que faltara una copia más, un cojín de viaje y, por supuesto más de 50 documentos entre originales y sus tres respectivas copias, según la escrupulosa observación del formulario que la página web de la dependencia señala (por cierto, ese último documento se debe imprimir para ser llenado a mano).
La misión era tan sólo renovar la tarjeta de circulación, pero para ello -me enteré-  hay un pre-requisito: demostrar, en su caso, el cambio de propietario. Remitiéndome de nuevo al mentado formulario, es inútil presentarse si no lo hiciste antes en la caja del banco con la consabida línea de captura que –claro- también se debió imprimir, aunque ello te haya implicado escudriñar en la página Web por varios minutos. Obviamente yo pagué los derechos de ambos trámites (recuerdo que pensé con gran satisfacción en la caja del banco: "esto es lo que se llama visión intuitiva, estos güeyes no me la van a aplicar a mí haciéndome regresar por algo que de cualquier manera debo pagar").
Hoy fue el día "D", llegué tempranito porque sólo entregan 100 fichas. Aún así, de una larga fila no me salvé, lo bueno es que más de la mitad de los quizá 30 madrugadores no pasaron de la primera ventanilla, ¡ilusos! no iban preparados.
Una hora después de mi llegada por fin pasé a la ventanilla 7.
- ¿Qué tramite?- dijo una adusta mujer después de engullir un gran bocado de su torta de tamal (era rojo a juzgar por la mancha de mole en alguna comisura de su boca)
Yo, haciendo gala de mi mejor sonrisa conteste: ”Buenos días, en realidad son dos, señorita” (lo dije rogando a dios que no me contestara que hoy sólo podría efectuar uno).
- ¿Cuáles?
-Cambio de propietario y renovación de tarjeta de circulación
- ¡Huy! ¿No me diga que pagó 2 veces?, ¡Ay, señor! es un sólo trámite- me informó con un tono despreocupado, y añadió: “¿Y para qué trajo tanta copia? Con una bastaba y el formulario no es necesario ¿Qué no ve que yo se lo estoy llenando directamente?
Sentí que me hervía la sangre, encima de que pagaste doble, te hacen sentir idiota, y además tienes que aguantar vara y dócilmente asumir ese papel (de idiota), y no es que ahí entren las técnicas Zen, sino que, en esas circunstancias es lo más asertivo, no sea que te castiguen y con cualquier pretexto te hagan regresar otro día (O sea hay que elegir el mal menor)
Yo no sé si observar la reacción de los usuarios es la oculta afición la burócrata, pero eso me pareció a mí. Antes de que yo atinara con la respuesta conveniente, la mujer repuso: 

¡Pus ya qué! ¿verdad?

Y continuó: "Todos sus papeles están en orden”

"¡Vaya! por fin una buena noticia" ,pensé

-Pero ¿Qué cree?, tiene que ir a sacar una copia porque la credencial de elector debe ir separada de la tarjeta de circulación vencida.

Unos 30 minutos después de regresar con la copia de a $2.00, estaba yo esperando que me entregaran el documento y entonces pensé: “Voy a tomar una foto para subir este calvario al Facebook. Así lo hice, pero por descuido no le quité el flash. ¡Oh, oh! Inmediatamente cuál operativo ensayado, los empleados empezaron a señalarme y a cuchichear, y en cosa de un minuto un señor me abordó como lo hubiera hecho el maître de un hotel para preguntarme si me habían atendido bien. Contesté con un llano sí.

Con mi imprudencia yo supuse que me harían esperar un par de horas, pero no, sorprendentemente fui la primera persona a quien le entregaron la tarjeta mucho. Salí de la dependencia con una sonrisa y planeando compartir la experiencia.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

El Río Calmo y el Zacate Seco



Todo había terminado, sin Isabel, la mujer que llenó la mitad de mi vida, nada tenía sentido. Cierto es que hubo silencios dolorosos, pero fuimos muy felices. El reloj marcaba las tres cuarenta de la mañana, el cielo despejado permitía al firmamento presumir un esplendor insospechado para un insensible citadino como yo. Después de varias horas de manejar sin rumbo me sentía cansado; era tarde para pernoctar en la siguiente ciudad, detuve el coche, caminé por un sendero con la intención de encontrar un paraje y, tal vez ¿por qué no? perderme.
La vereda me llevó a la ribera de un río, me senté en una piedra para observar el magnífico paisaje que se presentaba ante mis ojos, no pensé que aún tuviera capacidad de asombro ante la belleza: la luz de la luna se reflejaba en las quietas aguas bordeadas de claros pastos y, al fondo un bosque dibujaba siluetas en el cielo. Los recuerdos surgían desordenados en mi mente atormentada; me preguntaba qué habría pasado si yo…
De pronto, un murmullo me hizo regresar a la realidad. Me sobresalté tanto que podía escuchar mi corazón acelerado. Volví la cara en dirección de la voz y no vi a nadie, supuse que me había traicionado la conciencia.
Encendí un cigarro y al levantar la mirada vi algo sobre el agua, justo dónde se formaba el camino de luz. Quise saber qué era, me levanté y caminé por la orilla, La sombra se desplazaba hacia mí...
—Es sólo un tronco, por aquí nunca pasa nada señor —dijo la voz atrás de mí. Del susto casi me caigo.
Quién habló era un hombre mayor, de complexión fuerte y, a juzgar por su apariencia un campesino; pantalón de mezclilla, camisa a cuadros, sombrero de palma y machete al cinto. Traía de la mano a una niña pálida y con ojeras. Antes de que yo pudiera reaccionar, él continuó:
—No se me asusté, mi amigo, ya le dije que aquí nunca pasa nada.
—¡Pues no asuste, hombre! ¿y... el machete para qué es?
—Pos' pa' lo que fue hecho ¿pa´ qué más? Pa´ abrir brecha, el zacate tá' seco y muy crecido… Pero buenos días señor. Salude al patrón María.
La pequeña levantó una de sus manitas y me regaló una sonrisa de ángel.
—¿Qué lo trae por acá? —preguntó el hombre.
—He manejando por mucho tiempo y me detuve a estirar las piernas. ¿Ustedes son de por aquí?
—Allá, onde ve esos árboles; allí mérito nació María; yo, más pa´ allá.
—María no se ve bien —dije al tiempo que me quitaba el saco para abrigarla.
La niña se apartó. El viejo dijo:
—Es mejor que no intente tocarla; ella ta' bien.
Para destensar el momento pregunté:
—Oiga, sí no es indiscreción. ¿Se le hizo tarde o se le hizo temprano?
—No señor, ni una, ni otra. Llegué puntual, cómo siempre. —Tragué saliva—. El problema de los de la ciudad es que no saben vivir sin contar las horas.
—Tiene razón, pero en mi caso, hace semanas que la hora me da lo mismo.
—¿Pos qué le pasa? —preguntó, mientras se sentaba en la roca que yo ocupé antes, cargó a María y la acomodó sobre sus piernas. Pensé eludir la pregunta, pero algo en su mirada me inspiró confianza.
—Mí mujer falleció el mes pasado y no encuentro cómo seguir adelante.
—La muerte es parte de la vida señor; sí ella se jue antes, por algo sería—. Acarició a la niña —. Usted en cambio, tiene misiones qué cumplir.
—Tal vez, pero es injusto, ella tenía muchas ilusiones.
—¿Pos luego? Si usted se rinde, la vida de ella habrá sido en balde.
—¿Cómo?
—Sí señor, mientras la memoria de un dijunto siga floreciendo en el corazón de los vivos; mientras lo qui´hizo siga dando frutos en los que dejó, el muerto estará en paz, pero sí no hay quién recuerde sus quihaceres, esa alma no hallará sosiego.
Esas palabras sacudieron mi entendimiento, me impactaron en lo más profundo del corazón, con la boca abierta no supe qué decir. Ante el evidente azoro continuó diciendo:
—Íre, éste zacate, tá' seco, pero no muerto del todo. Tá' seco porque el río tá' calmo y aun así lo come el ganado y lo caga, lo abona pues, y cuando el río crezca reverdecerá. Si el río y el ganado no cumplen con su encargo, el zacate morirá pa' siempre.
El viejo se levantó, llevó el dedo índice de su mano izquierda a la boca en señal de silencio y partió con María hacia la espesura del bosque.
Escurrió una lágrima sobre mi cara llena de gozo y me quedé observando por un momento más el panorama. Deseaba retener en mi mente la enseñanza de aquel humilde sabio y el escenario del alivio a mi penar. Cerré los ojos y ahí estaba Isabel, tan bella, tan diáfana, me miraba con dulzura. Le pregunté: ¿Cuál es mi misión amor? Y después de un gran suspiro abrí los ojos y me dispuse a regresar.
Un tenue ruido me hizo voltear al sitio donde vi por última vez al campesino. Entonces noté que había olvidado el machete, lo menos que podía hacer era regresárselo, así que fui a buscarlo. Llegué dónde los árboles y encontré una cabaña modesta. Toqué la puerta, me abrió un joven. Le pregunté por el anciano y me respondió:
—Usted debe haber mirado a Don Epifanio, pero no era él, sino su ánima bendita.
—¿Qué? ¿Me está usted diciendo que este machete es de un fantasma?
—No señor, ese machete es del Remigio.
—¿Y quién es Remigio?
—El peón que macheteó a Don Epifanio.
Solté con estupor el arma homicida. Le pregunté consternado: ¿Por qué lo hizo?
 —Pa´ quitarle el dinero que necesitaba pa´ curar a su hija que estaba malita.
La niña se llamaba María?
—Sí señor, y la pobrecita de todos modos murió porque con el mitote que se armó ya no dio tiempo de salvarla. Pero también pobre del Remigio; pagó caro su pecado cuando se enteró que el dinerito ese lo llevaba el viejo pa' dárselo pa´ pagar las medicinas de la enfermita. El infeliz se volvió loco, andaba todo enjuto y ni de la cárcel quería salir.
—¿Y usted cómo sabe esta historia? ¿Conoció a esas personas?
—¡Huy señor! Eso pasó hace mucho y todo el pueblo lo sabe de oídas, pero algunos hemos visto que en noches cómo ésta, con el río calmo y el zacate seco, el ánima de Don Epifanio se aparece porque anda buscando a Remigio pa' apaciguarle la pena.
Ya pasaron diez años de esa madrugada en que se cruzó por mi camino Don Epifanio. A Isabel la sigo extrañando, la recuerdo en todo momento pero sin dolor. Me volví a casar, tengo una hija a quien llamamos María y es tan linda como la chiquita que me sonrió a la orilla del río calmo. Nunca pensé en hacerlo, pero hoy algo me impulsó a recrear con la pluma esta vívida historia de amor y esperanza. Casualmente hoy también es la presentación de mi cuarta novela.

CANTOYA


Cantoya: recóndita región de oriente, famosa por su milenaria tradición de elevar deseos al cielo mediante lámparas flotantes elaboradas a base de papel seda y una flama de parafina.
Esa descripción convencería a cualquiera, pero aun cuando al parecer, en efecto el invento de los abuelitos de los modernos DRONES se remonta a China, lo cierto es que la denominación de origen no es Cantoya, sino Cantolla (así, con LL), que es el apellido de un singular personaje del México del siglo XIX y principios del XX.
El, literalmente ilustre mexicano Joaquín de la Cantolla y Rico cedió su nombre a los globos de luz por designio popular.
Resulta que nuestro prócer de los aires, confeccionó desde niño con sus propias manos un sin número piezas. Con el tiempo su habilidad logró que cada vez sus artesanías fueran más grandes, más vistosas y más eficaces para desplazarse a grandes distancias. Fue tal su obsesión que la constancia hizo que todo el vecindario se acostumbrara a ver esos objetos en el cielo. Cuando algún extraño preguntaba admirado al ver una luz voladora, los vecinos respondían: “es un globo de Cantolla”
Joaquín fue, propiamente un niño héroe, pues estudiaba en el Colegio Militar durante la invasión gringa en 1847, por lo tanto, participó en la batalla de Chapultepec. Para su fortuna no falleció, pero por lo mismo no fue considerado héroe, un poco desencantado continuó con su carrera militar hasta que a causa de un accidente con pólvora perdió un ojo, motivo por el cual abandonó los estudios. Varias fuentes consultadas mencionan el hecho sin aclarar la naturaleza de la eventualidad, pero conociendo las inclinaciones de Joaquín, no sería imposible suponer que experimentaba una suerte de propulsión para sus globos (Ojo, esto es de mi cosecha, una mera suposición atando cabos, pues ciertamente también era inventor)

Ya fuera de la milicia buscó trabajo y lo consiguió de telegrafista, esa actividad no lo hacía sentirse vivo, pero al menos se podía mantener. Cierto día llegaron dos aeronautas norteamericanos, los hermanos Wilson, quienes por módicos centavos permitían la entrada a un terreno de donde despegaba su globo. Joaquín no sólo fue el primero en acudir al singular circo, sino que hizo todo lo posible para volverse un ayudante provisional –sin paga, por supuesto- mientras los gringos permanecieran explotando su espectáculo en la CDMX. Evidentemente su intención fue absorber la mayor cantidad posible de conocimientos en materia de aerostática.
Mantuvo, sin embargo, su empleo en Telégrafos de México. Siendo un ñoño solitario sin demasiados gastos, en no mucho tiempo pudo ahorrar un pequeño capital con el que fundó una empresa que denominó “Aerostática de México, S.A.” su objetivo principal era construir globos aerostáticos tripulables, pero sus ingresos provenían de la manufactura de “globos de Cantoya” (los de papel de china) para eventos sociales.

Alguien podría suponer que esta imagen fue la bien lograda escena de alguna película de “La Vuelta al Mundo en 80 Días” Pero no; son los mexicanos Joaquín de la Cantolla y Alberto Braniff, precursores de la aeronáutica nacional.
La fotografía corresponde al último vuelo de Don Joaquín. Resulta que el 20 de marzo de 1914, Braniff lo invitó a estrenar su nuevo juguete, un globo de fabricación francesa que contaba con la mejor tecnología del momento. El decano de los vuelos tripulados siempre voló con equipos manufacturados por él mismo, de manera que el último modelo de ese tipo de artefactos lo predisponía un poco. Además, Alberto, si bien cuatro años antes se cubrió de gloria por ser el primer piloto aviador del país, en materia de globos no tenía experiencia.

Así, en medio de una gran expectación y con gran algarabía citadina, los héroes del aire despegaron de la Alameda. Todo marchaba estupendamente hasta que un viento inesperado los llevó al valle de Chalco donde había un campamento de zapatistas, los rebeldes sin dudarlo intentaron derribar la aeronave a punta de balazos. Los tripulantes lograron salvar la vida, De la Cantolla, sin embargo, se sintió mal, por lo que el Junior lo llevó a su casa toda la velocidad que su automóvil era capaz de desarrollar.
Dicen que fueron tantas emociones en un sólo día que su acelerado corazón de ochenta y cinco años de edad le provocó el derrame cerebral que terminó con su gloriosa existencia.