jueves, 7 de mayo de 2015

La Güera Rodriguez


Hoy en día La Güera Rodríguez es uno de esos personajes de los que casi todos hemos oído hablar, pero   casi nadie conoce las razones de su fama. Al menos yo apenas me enteré de varios detalles que quiero compartir.

           Ignacia –así se llamaba– nació en 1778, era una criolla de familia relativamente acomodada y fue un indiscutible símbolo sexual de su época. La casaron a los diez y seis años con un joven militar con futuro promisorio, pero 6 años después estaba separada y acusada de adúltera. Se volvió a casar, esta vez con un comerciante muy rico y muy viejo, ese matrimonio duró menos, tan solo unos meses pues el anciano un día amaneció muerto.  En su acta de defunción se asentó la causa de la muerte: “Enfriamiento por destape de cobijas”. El  caso es que haiga sido como haiga sido, la Güera se rayó, heredó toda la fortuna.
   
          Hasta aquí esos hechos causaron revuelo entre la alta sociedad y muchas habladurías del pueblo, pero no la hubieran convertido en un icono de la sensualidad decimonónica. Es más, el escándalo se hubiera diluido  en cuestión de meses. Lo que la hizo trascender por siglos en la memoria nacional fueron los amores prohibidos, ellos la convirtieron en legendaria. De ellos, unos totalmente abiertos, otros discretos pero documentados y algunos más son simples deducciones (Léase chismes).




Muy probablemente uno de los episodios de celos del primer marido se desató por el desliz con un acaudalado huérfano sudamericano cinco años menor que ella de nombre Simón Bolivar.


Tiempo después, ya viuda y rica le alegró su estancia a otro extranjero, éste sin gran fortuna pero si muy prominente, se trataba del Varón Alexander Von Humboldt.


Se cuenta que cuando se inauguró la estatua ecuestre de Carlos IV (El Caballito), La Güera cautivó al alemán con un comentario inaudito para una dama de aquella época. Dijo: "El único error de esa escultura es que el caballito tiene los huevos parejos, y todos sabemos que siempre hay uno testículo que cuelga más que el otro"



Se sabe que la güera financió la causa Insurgente de manera directa con su primer líder; Don Miguel Hidalgo y costilla, quien también era ojo alegre. Las primeras reuniones de la conspiración independentista se llevaron a cabo en el interior de la Profesa, iglesia ubicada justo frente a la casa de ella. Atando cabos, no se necesita ser demasiado suspicaz para mal-pensar que probablemente Ignacia sea la “Madre de la Patria”







Pero hay más historias en torno a la Profesa y su devota vecina. En el interior del inmueble se encuentra una imagen de la Virgen de Dolores, se asegura que el escultor plasmó el rostro de Ignacia como un tributo velado a sus favores. El artista fue nada menos que Manuel Tolsá.






Hay evidencia de que la Güera poseía una carta del rey de España Fernando VII dirigida al Virrey Apodaca ordenándole la búsqueda de un militar criollo que pudiera pactar con los rebeldes. Resulta difícil de imaginar que un documento tan importante cayera en manos de alguien por pura casualidad.







Finalmente al parecer nuestra heroína influyó en la voluntad del Virrey para nombrar a Agustín de Iturbide Emisario Real. Cuando llegó el ejercito Trigarante a la ciudad de México, el futuro primer Emperador desvió la ruta prevista para pasar por la casa de Nacha, y llegado el momento Agustín bajo del caballo, arrancó una pluma de su sombrero y se la dio a ella, quién coquetamente la insertó en medio de su voluptuoso pecho.
   

No hay comentarios: